5 alimentos saludables que saciarán tu antojo de dulce

Estudios han demostrado que el azúcar produce cierto grado de dependencia o adicción.

Tu cuerpo pide algo dulce. La imagen de un donut, un bizcocho o una galleta cruza tu mente. Empiezas a salivar y las ganas de llevarte a la boca algo con azúcar o chocolate se vuelven incontrolables. Seguramente hayas experimentado esta sensación en más de una ocasión. Puede que incluso te suceda a diario. Es lo que llamamos “tener antojo de dulce”, y aunque pueda parecer un capricho puntual, dejarse llevar por esas tentaciones con demasiada frecuencia puede arruinar una dieta saludable.

Además de este tipo de hambre existen otros factores como, por ejemplo, las costumbres culturales y, en concreto, la asociación que hacemos entre los dulces y las emociones positivas. Cuando tu hijo aprueba un examen, te ofrecen un trabajo o simplemente porque es Navidad, lo normal es que busques celebrarlo con un ‘premio’. Por eso, en momentos de felicidad puede que sintamos la necesidad de consumir algo dulce.

Chocolate para evitar el chocolate (con leche)

Si te apetece chocolate, la mejor manera de acallar ese deseo no tiene por qué ser dejar de consumirlo. Basta con escoger un tipo de chocolate más saludable. Para las expertas, lo mejor es fijarse en el porcentaje de cacao de la etiqueta: a mayor cantidad, menos azúcares añadidos y grasa tendrá. Aunque al principio pueda parecernos amargo, si cuando te entran ganas de consumir chocolate tomas una onza de chocolate 50% cacao primero, la siguiente vez uno 70% y luego uno 90% acabarás acostumbrando al paladar de manera que ese chocolate acabará por generarte el mismo placer que uno con leche o con azúcar.


Mantequilla de maní

La crema o mantequilla de maní es otra de las opciones saludables a las que recurrir cuando el antojo a dulce acecha. Se trata de un alimento altamente energético y naturalmente dulce que tiene un poderoso efecto saciante. De ahí que una tostada untada con esta crema sea la alternativa perfecta a otras opciones de chocolate o mermeladas con azúcares añadidos. Es dulce y grasosa, que es lo que pide el cuerpo, pero también es sana.

Fruta madura o deshidratada

En algunas frutas, como puede ser un plátano maduro o una manzana hecha al horno, se puede también encontrar esa misma sensación que producen los productos muy azucarados. Sucede igual con la fruta deshidratada como, “un buen puñado de pasas o unos orejones suelen funcionar”, añade Merino. Uno de los alimentos más eficaces es quizá el dulzón y tierno dátil , que suele utilizarse para sustituir el azúcar en pastelería. En vez de elaborarlo con harina blanca, azúcar y aceite de girasol se puede hacer con una pasta de plátano machacado o harina integral, dátiles y aceite de oliva virgen extra.

Camote

El sabor dulzón del camote seguramente te saciará desde casi el primer trozo. Y aunque puede que de entrada no sepas qué hacer con él, este alimento tan versátil es ideal para desayunos, meriendas y antojos repentinos. Se pueden elaborar tortitas o utilizar como base para pasteles y bollos caseros. Una manera fácil y rápida de consumirlo es asar el boniato y añadirle un poco de aceite.


Yogures y frutos secos

Natillas, yogures azucarados, flanes, tartas. Una opción tan dulce como saludable es sustituir estos alimentos por un yogur natural y añadirle arándanos, fresas, un puñado de granola o una cucharada de avena. Pero para que un yogurt natural te provoque la misma satisfacción que unas natillas, primero hay que desengancharse de los productos insanos.


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